Como cada verano, en España se agudiza una problemática: la de la okupación ilegal de viviendas.
Y es que ha quedado más que demostrado en numerosísimas ocasiones que en nuestro país vivimos en un auténtico paraíso para el okupa.
En España, si no se denuncia a los okupas a las 48 horas de entrar en una casa como máximo, la policía no puede echarles sin permiso judicial, y llevar el caso a juicio supone meses de trámite.
Una norma que ampara al okupa. Llevamos tiempo asistiendo en España un cambio terrible en el panorama de la ocupación ilegal de pisos: los okupas ganan, los propietarios, están vendidos.
La ley española se ha convertido en una norma que ampara a los okupas, que ya se las saben todas y que tienen muy claro la forma de proceder al okupar un piso. En ocasiones el piso está vacío desde hace décadas, en otras, se trata de un inquilino que de pronto no puede seguir pagando el alquiler, pero en otras, el piso es una segunda vivienda, incluso primera, de alguien que ha salido a cualquier asunto y que ya no podrá volver a su domicilio.
A partir de ese momento (48horas desde la ocupación), la Policía poco puede hacer y la Justicia es lenta y muy deteriorada para estos casos.
Son ya conocidos centenares de situaciones en España dantescas para los propietarios de pisos okupados y muy favorables para los inquilinos okupas. Recuerden el caso de una pareja de okupas multada con 540 euros después de haber habitado ilegalmente durante dos años en una vivienda de lujo.
